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Un hombre, de unos 35 años resultó hoy muerto baleado durante los incidentes ocurridos en la toma del Parque Indoamericano. En donde otras dos personas fueron heridas por disparos de armas de fuego, confirmaron fuentes de Ministerio de Seguridad porteño, del SAME y de la Policía Federal.

La nueva víctima fatal, la tercera desde que se inició la ocupación que fue reprimida violentamente el martes pasado, día en el que fueron asesinados dos jóvenes, presentó una herida de bala en la zona "precordial", con orificio de salida en la región dorsal", y fue dejada "en la puerta del hospital Piñero" cerca de las 20.30, comentaron las fuentes.

Durante la tarde, un joven de 19 años, también boliviano, sufrió un balazo en una pierna, en tanto una mujer, de unos 30 años, padeció una herida de bala en el glúteo; los dos fueron atendidos en el hospital situado en el barrio de Flores.

Durante la jornada se escucharon decenas de disparos en medio de enfrentamientos entre quienes ocupan el lugar y supuestos vecinos de la zona que rechazan la situación.

El inmenso Parque Indoamericano, segundo espacio verde de la ciudad, pareció por momentos una zona liberada ante la ausencia de autoridades y policías que custodiaran la situación.

El descontrol se extendió conforme pasaron las horas debido a que el gobierno porteño de Mauricio Macri y el nacional de Cristina Kirchner no enviaron policías de la Metropolitana y la Federal para garantizar la seguridad de las miles de personas que tomaron las tierras.

En la lugar donde los testigos señalaron que provinieron los balazos, cerca de la avenida Castañares, las cámaras del canal Todo Noticias registraron a un hombre, de unos 30 años, disparando un arma en varias oportunidades contra las personas establecidas en el parque.

Tras los balazos hubo corridas, denuncias de presencia de "patotas armadas", enfrentamientos a pedradas y un caos generalizado que se extendió hasta cerca de las 22, cuando la lejana presencia de algunos patrulleros de la Metropolitana parecieron calmar la situación.

Minutos antes de ese incidente, el ministro de Justicia de la Nación, Julio Alak, había confirmado en conferencia de prensa que no enviaría efectivos federales debido a que "la competencia judicial corresponde al gobierno local".

Esa fue la respuesta a un pedido realizado por Mauricio Macri a la presidenta de la Nación para que enviara uniformados en auxilio de la Metropolitana.

La solicitud de una intervención policial en la zona fue desestimada esta noche por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien afirmó que "bajo ningún punto de vista" el Gobierno nacional aceptará que un miembro de la Federal "levante una mano para lastimar a alguien".

Inclusive, advirtió que que los agentes que lo hagan "serán expulsados" de la Fuerza. Durante el día, el agravamiento de la situación en Soldati se dio por la llegada de más familias al lugar y las declaraciones de Macri, que vinculó la toma del Indoamericano a "la inmigración descontrolada, el narcotráfico y la delincuencia".

El segundo espacio verde de la Ciudad se pobló de familias enteras que llegaron con carpas y materiales rudimentarios -como cartones, telas y plásticos-, con los que montaron toldos bajo los cuales aguardaron alguna respuesta del gobierno de Macri a sus demandas de viviendas y subsidios.

Al mediodía, en su primera aparición después de que el fin de semana se iniciaron las ocupaciones en el Indoamericano, Macri había aclarado que "no iba a ceder ni a negociar con delincuentes", una postura que mantuvo durante la noche en diferentes entrevistas periodísticas.

Macri agravó aún más la delicada situación social y política que se inició el sábado, porque todos los partidos de la oposición en la Ciudad y la embajada de Bolivia lo acusaron por "xenofobia", mientras la líder de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, pidió su "renuncia".

Como parte de la réplica del gobierno nacional, Alak recordó que el martes pasado, cuando se produjeron las dos muertes, la Policía Federal entregó "el predio vacío" y los agentes de la Metropolitana "no supieron mantener la guarda".

"No es una nuestión nuestra, salvo que quieran responsabilizar a terceros por cuestiones que le son propias", afirmó el funcionario nacional para rechazar el pedido de Macri.

El jefe de gobierno de la Ciudad, en tanto, reclamó a la Presidenta trabajar "juntos" y dejar "de lado las mezquindades, frente a una inmigración descontrolada y el avance de la delincuencia y narcotráfico" en la zona del predio ocupado.

Según Macri, "en el sur de la Ciudad no se puede vivir más por el avance de este tipo de organizaciones" delictivas. "Le pedimos (al gobierno nacional) que nos acompañen en hacer respetar la ley. Si la justicia ordenó que se libere el parque, que la Policía Federal vuelva y termine el trabajo que habíamos comenzado", agregó.

Por la noche, Macri desafió a la jefa de Estado al decir que si no ordenaba la presencia de la Federal en el lugar le "traspasara" la fuerza de seguridad.