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Así lo sostuvo el Arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mario Poli que encabezó en Plaza Constitución la duodécima misa por las víctimas de la trata y de la exclusión.

 

En su homilía pidió «no ser cobardes» y tomar «las causas de aquellos que están sometidos».«Ya van doce misas aquí, y uno se podría preguntar que efecto tiene la misa en Argentina para pedirle a Dios por la trata, y por todas las formas de exclusión en Argentina», señaló en el inicio Poli, quien estaba acompañado por algunos de los denominados curas «villeros».

 

Además, prosiguió: «Nosotros venimos a celebrar la misa, un sacramento de amor que tiene una fuerza que nosotros no podemos medir y que San Juan Pablo II decía que tiene una consecuencia social. Cada uno de nosotros extiende la eucaristía en la sociedad y en la cultura y se va cambiando de a poco, como una bola que continua. Y Jesús que ama tanto nos quiere libres y por lo tanto nos da fuerza para luchar contra toda forma de exclusión».

 

Entre los asistentes a la misa estuvieron los costureros de la cooperativa de La Alameda, cartoneros del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), miembros de la CTEP, mujeres de congregaciones que asisten a mujeres explotadas y víctimas de trata sexual, sindicalistas y laicos de diversas parroquias porteñas y del Conurbano.

 

Poli, sucesor del papa Francisco como Arzobispo de Buenos Aires, afirmó que «existe una fuerza oculta de hombres que somete y usa a sus hermanos, que hace exclusión y allí sus negocios exitosos, como la droga, o como todas las formas que se conocen en Argentina, y por eso decimos Jesús danos una mano».

 

«No seamos cobardes y tomemos las causas de aquellos que están sometidos. Tenemos que animarnos cada uno desde su lugar. Aquí hay muchas instituciones, muchas personas que trabajan en distintos lugares. Tomemos de la eucaristía, la fuerza de Jesús, y sigamos luchando porque Dios es invencible y siempre nos va a dar una mano», precisó.

 

Además, Poli elogió la canción que popularizó León Gieco «Solo le pido a Dios» al señalar: «Que linda, es fenomenal, es religiosa, no seamos indiferentes ante el dolor de los demás especialmente aquellos que perdieron la libertad. Pongámonos al servicio de esta causa».

 

Luego fue el momento de las ofrendas y para cerrar el Arzobispo de Buenos Aires, pidió: «No seamos xenófobos y recibamos a todos los hermanos, de Bolivia, Paraguay y ahora de Venezuela. Todos bienvenidos».

En el momento de la oración se rezó por los agentes de tránsito que fueron atropellados por el periodista Eugenio Veppo: por la en memoria de Cinthia Choque, fallecida al momento del impacto, y por la salud de Santiago Siciliano, quien permanece internado.