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De acuerdo a los datos provistos desde fuentes oficiales y a las estimaciones realizadas por CEPA de otras sumas no especificadas en los anuncios, el conjunto de políticas que el Gobierno se dispone a aplicar para inyectar recursos en la economía y evitar una brusca merma de la actividad asciende a $680.000 millones, representando más de 2 puntos del PBI.

 

 

Previo a la crisis económica generada por el coronavirus, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el BCRA estimaba una caída de 1,2%, aunque los primeros 10 consultados (Top Ten, seleccionados por BCRA), indicaban que la caída de la actividad en este 2020 se reducía a 0,5%. Las proyecciones han quedado totalmente obsoletas por la caída de los mercados globales y particularmente en el caso argentino por el impacto de las economías con mayor relación comercial como China y Brasil. De acuerdo a datos de demanda global consolidados de los tres primeros trimestres de 2019, la participación del consumo privado asciende al 57% de la demanda agregada, el consumo público 11%, la inversión 14% y 18% las exportaciones. Considerando que en el caso local tiene un fuerte efecto negativo la merma del consumo interno que se verá en los próximos meses, y que ésta representa el 57% de la demanda agregada, la caída del producto será indudablemente más brusca que las ya negativas proyecciones previas.

 

El amplio paquete de medidas tiene el propósito, entonces, de amortiguar la caída y propender a compensar los efectos de la cuarentena. Con el transcurso de los meses subsiguientes podrá determinarse si esa compensación es total o parcial de acuerdo a la propia duración de la paralización compulsiva de la actividad económica –cuarentena- y sus efectos.